El cambio climático está provocando fenómenos meteorológicos cada vez más frecuentes e intensos. Como resultado, muchas aseguradoras están aumentando sus tarifas o incluso saliendo de ciertos mercados porque no pueden obtener ganancias. El seguro es una industria gigantesca que afirma cuidar de la gente en sus momentos más difíciles, pero que en realidad existe para lucrar apostando a que la mayoría de consumidores nunca necesitarán sus servicios.
Mientras tanto, a medida que las tormentas vinculadas al cambio climático causan daños costosos y las compañías aumentan las tarifas, el gobierno de Trump redobla su negacionismo climático. Esta dinámica se ve claramente en Illinois.
A partir del 15 de agosto, alrededor de un tercio de los propietarios de viviendas en Illinois verán aumentar sus primas de seguro. State Farm anunció el mes pasado que sus tarifas subirían. ¿Cuánto tendrá que pagar la clase trabajadora? El aumento costará en promedio unos $350 al año por póliza. Según State Farm, el incremento se debe a tormentas más intensas y destructivas en el Medio Oeste, así como al aumento en los costos de reemplazo de viviendas.
En 2024, por cada $1.00 en primas de seguro de vivienda recaudadas en Illinois, State Farm pagó $1.26 en costos totales.
No es la primera vez que State Farm usa el clima extremo como excusa para subir precios a los propietarios. El año pasado, la empresa informó que Illinois tuvo $638 millones en reclamos por daños de granizo, solo superado por Texas, que sufrió $1.1 mil millones en daños. En su presentación, la compañía afirmó: “En los últimos años, nuestra provisión para catástrofes ha demostrado ser inadecuada en comparación con nuestras pérdidas reales por catástrofes. Si bien existe volatilidad asociada con fenómenos meteorológicos extremos, nuestras pérdidas en Illinois han superado la provisión anual en 13 de los últimos 15 años, lo que indica que la provisión usada ha sido insuficiente en la historia reciente”.
Illinois es uno de los estados menos restrictivos en cuanto a seguros. A diferencia de muchos otros estados, las aseguradoras en Illinois pueden aumentar sus precios sin aprobación regulatoria previa o posterior. Solo deben informar a los reguladores cuando lo hacen.
State Farm, con sede en Bloomington, Illinois, ha sido criticada por el gobernador J.B. Pritzker: “Estos aumentos se basan en cifras de pérdidas por catástrofes que son completamente inconsistentes con el análisis del propio Departamento de Seguros de Illinois —lo que indica que State Farm está trasladando costos de otros estados a los propietarios de nuestro estado… Las y los habitantes de Illinois que trabajan duro no deberían estar pagando más para proteger casas de playa en Florida”. Pritzker ahora impulsa más regulaciones estatales para evitar nuevos aumentos.
Sin embargo, los aumentos no afectan solo a Illinois. De hecho, propietarios en todo el país pueden esperar incrementos pronto. Los fenómenos meteorológicos extremos no discriminan y lo hemos visto en tiempo real: California, Florida, Texas y muchos otros estados han sido duramente golpeados en los últimos años. Los propietarios ya han visto crecer sus primas de seguro y lo más probable es que sigan subiendo a menos que se tomen medidas inmediatas. La Federación de Consumidores de Estados Unidos (Consumer Federation of America, CFA) publicó un informe en abril que mostró que las primas de seguro de vivienda aumentaron en promedio un 24% en los últimos tres años. Según la CFA, entre 2021 y 2024 las primas crecieron el doble de rápido, lo que equivale a un alza total de $21 mil millones.
La verdad es que los fenómenos climáticos extremos están aumentando y convirtiéndose en la nueva normalidad. No se limitan a Illinois: todo el país ha sido golpeado una y otra vez. Según los Centros Nacionales de Información Ambiental de la NOAA, en 2024 hubo 27 desastres climáticos y meteorológicos que causaron al menos $1 mil millones en daños cada uno. Estos desastres provocaron al menos 568 muertes directas o indirectas. En los últimos 45 años, se estima que los daños acumulados ascienden a unos $182.7 mil millones.
En 2024, Estados Unidos sufrió 27 desastres climáticos o meteorológicos separados, cada uno de los cuales provocó al menos $1 mil millones en daños. Crédito: mapa de la NOAA elaborado por NCEI.
El cambio climático agrava el riesgo de incendios forestales, tornados, granizo y otros desastres naturales. Como resultado, las aseguradoras ya no obtienen ganancias con las pólizas que venden y están trasladando la factura a los consumidores. Este problema se agrava con la aprobación de la “Gran y Hermosa Ley” de Trump.
La ley fue aprobada el 4 de julio e incluyó recortes drásticos a políticas que apoyaban la energía solar, eólica y otros servicios de energía limpia que podrían ayudar a mitigar desastres catastróficos. En lugar de invertir en el bienestar de la clase trabajadora y el futuro del planeta, esta ley impulsa el uso de combustibles fósiles y desmantela gran parte del progreso logrado en la lucha contra el cambio climático. La ley esencialmente le da a la industria petrolera todo lo que quiere: abre tierras federales a la perforación y abarata su explotación. Trump también ha debilitado la seriedad con la que se trata el cambio climático al nombrar a tres escépticos climáticos —John Christy, Roy Spencer y Steven E. Koonin— en cargos asesores en el Departamento de Energía.
¿Quiénes son estos negacionistas climáticos?
John Christy y Roy Spencer son investigadores en la Universidad de Alabama en Huntsville y Steven E. Koonin es investigador en la Institución Hoover de la Universidad de Stanford. Koonin trabajó en el Departamento de Energía durante el gobierno de Obama y fue científico para la petrolera BP. Junto con otros, presionó en el primer mandato de Trump por un debate público de “equipo rojo” sobre los hallazgos científicos del clima, pero fue bloqueado por asesores de la Casa Blanca. El debate de “equipo rojo” habría sido una plataforma para que grupos conservadores atacaran la ciencia climática dominante y cuestionaran el consenso sobre el papel humano en el cambio climático.
Christy y Spencer han sostenido que los datos satelitales no muestran las mismas tendencias de calentamiento que los datos de superficie. Han usado esto para desacreditar la ciencia climática mayoritaria. Muchos científicos han refutado estas afirmaciones. Andrew Dessler, climatólogo de la Universidad Texas A&M, declaró: “Contratar a Koonin, Spencer y Christy no solo es irregular, es el reconocimiento de que ninguno de los canales normales les daría la respuesta que buscan. Esto parece ser un patrón en esta administración: no buscan opiniones legítimas de expertos, sino a personas que les den la respuesta deseada”.
La agenda multimillonaria del gobierno de Trump está comprometida con el negacionismo climático porque la clase capitalista no puede ver más allá de las ganancias inmediatas. Los cambios necesarios para enfrentar la crisis climática afectarían sus ganancias actuales. En su lugar, se concentran en revertir protecciones ambientales para asegurar un flujo sin trabas de riqueza hacia sus bolsillos.
¿Qué se necesita hacer?
El cambio climático se acelera y el fin de la ventana para evitar consecuencias catastróficas se acerca rápidamente. La investigación científica muestra que no es demasiado tarde para aplicar medidas a gran escala que frenen e incluso reviertan el cambio climático si actuamos ya. El obstáculo es el férreo control del poder político y económico que ejerce la clase capitalista, enfocada en beneficios de corto plazo sobre la supervivencia de largo plazo de la vida en el planeta.
Incluso el problema de las primas de seguros podría abordarse con un gobierno que pusiera primero las necesidades del pueblo. Mucho se podría hacer para prevenir daños por tormentas, por ejemplo, exigiendo que las viviendas se construyan con estándares de resiliencia climática y renovando las ya existentes. Reparar daños tras tormentas debería ser un derecho garantizado, junto con el derecho a la vivienda. ¡Las aseguradoras parásitas deben extinguirse, no la especie humana! La cuestión es cómo organizar y conquistar el poder político y económico para la clase trabajadora, para crear un gobierno capaz de implementar estos cambios necesarios.
Foto principal: Daños por tormenta en una vivienda en Naperville, Illinois, en 2021. Crédito: Servicio Meteorológico Nacional de Chicago/Romeoville, Illinois





