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Cómo un fallo del tribunal supremo destruye distritos electorales negros

La reciente decisión de la Corte Suprema en Louisiana v. Callais ha destruido uno de los principales poderes de la Ley de Derecho al Voto: su capacidad para proteger la representación igualitaria de las minorías en el trazado de distritos electorales. Esta decisión hace retroceder más de cien años de avances hacia la igualdad electoral, impulsados por generaciones de participación política masiva y movilización. “Significa que puedes tener comunidades enteras que se queden sin representación”, dijo Cliff Albright, cofundador de Black Voters Matter. “Literalmente nos está devolviendo a la era de Jim Crow sin pedir disculpas, y eso no es una exageración”.

Esta decisión de 6 a 3 se produjo siguiendo líneas políticas, en una medida que ha abierto la puerta para que los conservadores del campo de Trump impulsen el rediseño de distritos electorales antes de las elecciones de medio término. Varios estados —principalmente en el Sur— ya han avanzado en esa dirección, incluidos algunos que están celebrando o están cerca de celebrar elecciones primarias.

Este caso proviene de Luisiana, un estado que cuenta con seis escaños en la Cámara de Representantes. Aunque un tercio del estado es negro, los mapas distritales del estado suelen haber sido trazados para crear cinco distritos de mayoría blanca y un distrito de mayoría negra. Tras varios años de batallas legales que acusaban a este mapa de violar la Ley de Derecho al Voto, la legislatura estatal aprobó un nuevo mapa que creaba un segundo distrito de mayoría negra.

Representades por un abogado asociado con la Federalist Society, reaccionaries de Luisiana presentaron entonces una demanda alegando que el nuevo mapa constituía una manipulación discriminatoria e inconstitucional de los distritos electorales. En esta decisión redactada por el juez Anthony Alito, la Corte esencialmente estuvo de acuerdo y dio un paso más al desmantelar en gran medida el poder de la Ley de Derecho al Voto como herramienta para exigir cuentas a los estados por mapas discriminatorios. En su disenso, la jueza Elena Kagan escribió que esta decisión marca el “último capítulo en la ya completada degradación de la ley” por parte de la mayoría.

La decisión hace imposible reclamar discriminación racial

En esta decisión, la Corte cambió el requisito de prueba para presentar un reclamo contra mapas electorales racialmente discriminatorios, volviéndolo casi imposible. En lugar de solo tener que demostrar el impacto discriminatorio de un mapa particular, une demandante debe demostrar la intención discriminatoria al elaborar el mapa para excluir o debilitar el poder de voto de grupos raciales específicos. Une demandante tendría que demostrar esto excluyendo cualquier otro propósito plausible, como una maniobra puramente partidista para acumular poder, lo cual es extremadamente difícil.

La Corte justificó su decisión en parte afirmando que el Sur ha logrado “grandes avances” en terminar con la discriminación racial arraigada desde que se aprobó la Ley de Derecho al Voto en 1965. La opinión también afirmó que, aunque la Corte ha sostenido durante mucho tiempo que no revisará cuestiones de manipulación partidista de distritos electorales, la Ley de Derecho al Voto ha sido explotada para “reformular” reclamos de manipulación partidista como reclamos de manipulación racial.

Al afirmar esto, la Corte ha desmantelado efectivamente la Sección 2 de la Ley de Derecho al Voto, una de las principales herramientas para exigir cuentas a los estados por prácticas discriminatorias de distritación. Particularmente en el Sur, esta decisión permite eliminar distritos que eligen demócratas negres simplemente declarando un motivo partidista.

Los estados están desmantelando rápidamente distritos electorales negros

Aunque esta decisión se emitió hace menos de un mes, los estados se han movido rápidamente para aplicar sus conclusiones. En el caso particular de Luisiana, la decisión pone a Cleo Fields, representante demócrata del Distrito 6, en la lista de escaños en peligro. Y el efecto es inmediato: el estado tenía previsto celebrar elecciones primarias el 16 de mayo, con papeletas de voto ausente ya enviadas a les votantes. Alrededor de 42,000 personas ya habían emitido su voto cuando los republicanos de Luisiana cancelaron la elección para trazar un nuevo mapa que eliminara uno o ambos distritos de mayoría negra.

No se trata solo de Luisiana. Alabama, Florida y Tennessee ya han promulgado nuevos mapas que han eliminado distritos de mayoría negra, mientras que Mississippi y Carolina del Sur están dando pasos para hacer lo mismo. Los republicanos de Alabama ya forzaron una votación sobre dos proyectos de ley de redistribución de distritos, incluso en medio de sirenas de tornado e inundaciones en la legislatura.

No está claro cómo se desarrollarán estas medidas inmediatas, pero se esperan transformaciones drásticas de los mapas estatales para las elecciones presidenciales de 2028, especialmente en todo el Sur.

Hizo falta una lucha masiva y multinacional para conquistar la Ley de Derecho al Voto

La Ley de Derecho al Voto fue creada e impulsada en la legislatura mediante organización y movilizaciones masivas para poner fin a Jim Crow, y fue conquistada con una dura lucha. Organizadores en todo el Sur, bajo el paraguas de organizaciones como el Comité Coordinador Estudiantil No Violento y la Conferencia Sur de Liderazgo Cristiano, realizaron innumerables foros comunitarios, protestas pacíficas, campañas de inscripción electoral e incluso movilizaciones nacionales.

Les activistas de este movimiento eran negres y blanques, y venían de todas partes del país. Enfrentaron una enorme represión de la administración de Nixon, gobernadores estatales, políticos y fiscales y departamentos de policía locales. Esto no fue más evidente que en el Domingo Sangriento, cuando cientos de manifestantes pacífiques fueron brutalizades por la policía con bastones y gases lacrimógenos durante la marcha de marzo de 1965 de Selma a Montgomery para exigir la eliminación de las barreras al derecho al voto. La Ley de Derecho al Voto fue promulgada por Lyndon B. Johnson apenas cinco meses después.

Cuando se aprobó la ley, solo un tercio de les votantes negres elegibles estaban registrades en los estados donde votar era más difícil. La Ley de Derecho al Voto ha cambiado el panorama electoral, contribuyendo a la elección de miles de representantes negres y latines en todos los niveles de gobierno. Sherrilyn Ifill, expresidenta del Fondo de Defensa Legal de la NAACP y actual profesora de derecho en Howard, dijo que en 1970 había alrededor de 1,500 funcionaries electes negres en todo el país. Hoy hay más de 10,000. La Ley de Derecho al Voto se ha usado para derribar barreras al voto como los impuestos electorales y las pruebas de alfabetización, y para quitar poder a las turbas violentas que intimidaban a la gente para que no acudiera a las urnas.

El más reciente de una serie de ataques contra la Ley de Derecho al Voto

Esta decisión es la más reciente de un esfuerzo prolongado y concertado por desmantelar la Ley de Derecho al Voto desde su promulgación. El propio presidente de la Corte Suprema, John Roberts, ha sido vocal en esta lucha durante décadas. Se opuso a la enmienda y reautorización de 1982 de la Ley de Derecho al Voto durante su tiempo como abogado en la administración Reagan. La enmienda de 1982 a la Sección 2 de la ley es exactamente lo que él se sumó a la opinión mayoritaria para poner fin en Callais. Durante las audiencias de confirmación de Roberts en 2005, estuvo de acuerdo en que la constitucionalidad de la Ley de Derecho al Voto era una cuestión resuelta. Pero desde que llegó a la Corte, ha trabajado para erosionarla.

Otro gran recorte a la Ley de Derecho al Voto tuvo lugar con el fallo de 2013 en Shelby County v. Holder, que eliminó la disposición de la ley que exigía que 15 estados con historial de discriminación electoral obtuvieran aprobación federal antes de hacer cambios en sus procesos electorales. Desde esa decisión, 31 estados, en su mayoría republicanos, han aprobado una ola de más de 115 proyectos de ley que restringen el acceso electoral.

Un movimiento masivo en las calles conquistó el derecho al voto. Ahora se necesita otro movimiento para proteger los derechos por los que lucharon quienes nos precedieron. Ya les habitantes de Alabama están protestando frente al Senado estatal para oponerse a la legislación de redistribución de distritos. Podemos tomar inspiración de sus cantos, que reflejan los de la era de los derechos civiles: “Sabemos que quieren que nos vayamos, pero no nos moverán. Como un árbol plantado junto al agua, no nos moverán. Esta es la casa del pueblo. Construimos esta casa. Esta es nuestra casa”.

¡No olvidaremos este legado mientras seguimos levantándonos para preservar el derecho al acceso igualitario al voto y a la representación para todes!

Imagen: Marcha nacional por los derechos civiles de 1963 en Washington D.C. por empleos y justicia. Crédito: Wikimedia Commons.

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