Protesta en Madison, Wisconsin. Crédito: Flickr/keegstra (CC BY-SA 2.0)
Este es nuestro problema
Cada vez es más difícil llegar a fin de mes, pero las personas trabajadoras seguimos cargando con una parte desproporcionada de los impuestos, mientras que los ultra-ricos y sus corporaciones no pagan casi nada.
Necesitamos cada centavo de nuestro salario para alimentar a nuestras familias y mantener un techo sobre nuestras cabezas, pero millonarios y multimillonarios —que pueden pagar sin problema— usan mecanismos sofisticados para mover su dinero y evadir impuestos.
Como la riqueza está distribuida de forma tan desigual, cuando los ricos no pagan impuestos, no hay manera de financiar los servicios públicos que necesitamos ni de crear programas nuevos para enfrentar los enormes problemas que afectan a la clase trabajadora.
La estafa multimillonaria´
Trump quiere aprovechar el odio —totalmente justificado— que siente la gente hacia el sistema tributario para introducir “reformas” que en realidad ayudan a que los ricos paguen aún menos. Solo hay que ver lo que hizo la última vez que estuvo en el poder: la ley que firmó en 2017 representó, en los hechos, un recorte de impuestos de 2 billones de dólares para los ricos y sus corporaciones. Bajó el impuesto corporativo del 35% al 21% y redujo la tasa impositiva para quienes ganan más de $500,000 al año. También debilitó el impuesto a la herencia, permitiendo que las personas legaran hasta 11.2 millones de dólares a sus herederos sin pagar un solo centavo en impuestos.
Esta ley fiscal de 2017 vence en 2025, y una de las primeras prioridades de Trump será aprobar una nueva. Puede que incluya algunas medidas útiles para la clase trabajadora, como eliminar impuestos sobre propinas o pagos de préstamos de autos. Pero esas serán minucias comparadas con los enormes recortes tributarios que planea regalarles a sus amigos multimillonarios.
Trump y sus aliados incluso han contemplado eliminar por completo al Servicio de Impuestos Internos (Internal Revenue Service, IRS). Billy Long, el excongresista que Trump nominó para encabezar esa agencia, ha propuesto leyes para abolirla. Puede sonar atractivo, pero en realidad busca dos cosas: desfinanciar los programas públicos y facilitar aún más que los ricos evadan impuestos.
Si el IRS es desfinanciado o eliminado, nadie auditará las declaraciones fiscales de los ricos y sus corporaciones, dándoles luz verde para cometer fraudes descarados. Y si el gobierno casi no recibe ingresos, en pocos años los políticos dirán que la única forma de equilibrar el presupuesto es recortando el Seguro Social, Medicare, Medicaid y otros programas vitales para las personas trabajadoras.
La verdadera solución para la clase trabajadora
El sistema tributario debería ser una herramienta para asegurar que los programas sociales cuenten con el financiamiento necesario. Podemos lograrlo aboliendo a los multimillonarios, aplicando un impuesto del 100% a todos los ingresos que superen los 10 millones de dólares.
No deberían existir multimillonarios ni mega-millonarios. Nadie trabaja tanto más que el resto como para “merecer” 10 millones de dólares o más. Salvo raras excepciones, la única forma de obtener semejante riqueza es explotando a otras personas y vendiendo el fruto de su trabajo a cambio de ganancia. Además, ¿quién necesita realmente más de 10 millones de dólares? ¿Es tan terrible tener un solo yate en lugar de dos? La idea de que un puñado de personas disfrute de lujos inimaginables mientras la mayoría apenas sobrevive es una indignación moral y política.
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