A fines de diciembre, los costos mensuales de atención médica para 24 millones de personas aumentarán drásticamente si el gobierno federal permite que expiren los subsidios de la Ley del Cuidado de Salud Asequible (Affordable Care Act, ACA) — y se espera que así lo haga. Si no se extienden los subsidios ampliados, aproximadamente 20 millones de personas inscritas en el ACA podrían enfrentar aumentos en las primas que promedian más del 100%, y casi 4 millones podrían perder la cobertura por completo. ¡Esto sucede cuando la atención médica ya es la principal causa de endeudamiento de los hogares en Estados Unidos!
La cuestión de la atención médica estuvo en el centro del cierre del gobierno, que comenzó el 1 de octubre y duró 43 días. La votación de los demócratas para detener la implementación del presupuesto de Trump y cerrar el gobierno puede haber parecido, al principio, una postura audaz contra los recortes a la atención médica, pero no fue más que un acto performativo.
Cuando el gobierno cierra, es el pueblo quien sufre. El cierre creó enormes dificultades para 1.2 millones de trabajadores federales que pasaron seis semanas sin cobrar. También provocó retrasos en los beneficios de SNAP (cupones de alimentos) para más de 42 millones de personas. Mientras tanto, los políticos que crearon la crisis siguieron recibiendo sus cheques y beneficios de atención médica durante todo el calvario.
Los demócratas hicieron poco por explicarle a la población lo que estaba en juego en esta batalla. En lugar de movilizar a la gente en todo el país para actuar en defensa de la atención médica, eligieron una táctica pasiva que provocó sufrimiento masivo — solo para ceder sin haber ganado sus demandas.
Al entrar en 2026, la atención se desplazará hacia las elecciones legislativas de medio término. Como escribió The New York Times, los demócratas esperan que su “gran derrota del cierre del gobierno resulte ser una victoria”. En otras palabras, apuestan a que los ataques republicanos contra la atención médica, y sus recortes a muchos otros programas que satisfacen necesidades básicas, causen tanta devastación que haya una “ola azul” (un arrase del Partido Demócrata) en las elecciones de medio término.
Pero ¿esa ola azul realmente se traduciría en mejoras significativas en la calidad de vida de la mayoría de la gente en este país? La historia nos dice que no. Una razón clave por la que hoy la atención médica está en la cuerda floja para millones de personas es que, en 2009, los demócratas optaron por no adoptar un plan de atención médica universal pese a controlar tanto el Congreso como la Casa Blanca.
Confiar en una “ola azul” no es una estrategia ganadora para quienes queremos una sociedad en la que se prioricen las necesidades básicas y los derechos democráticos del pueblo, ya que los demócratas han demostrado que no luchan por los derechos de la gente. Pero tampoco basta con condenar el sistema capitalista bipartidista. Necesitamos construir apoyo para un horizonte político distinto: un horizonte socialista.
La victoria de noviembre del socialdemócrata Zohran Mamdani en la elección a la alcaldía de la ciudad de Nueva York es una de muchas señales recientes de que la gente tiene hambre de cambio, y de que el socialismo ya no puede descartarse como una corriente marginal. Ha llegado el momento de hablar con las personas en nuestras vidas sobre por qué el socialismo es la solución a las crisis más profundas de nuestra sociedad, e invitarlas a sumarse al creciente movimiento socialista.
Así es como el socialismo haría realidad la atención médica universal
La cruel realidad del capitalismo es que ha convertido el derecho humano básico al acceso a la atención médica en un negocio muy rentable. Mientras cae la esperanza de vida en Estados Unidos, las corporaciones de seguros médicos y farmacéuticas siguen generando enormes ganancias a costa de la mayoría.
El problema fundamental de la atención médica en Estados Unidos es que, por lo general, está organizada como un mercado. En algunos casos, Estados Unidos reconoce la atención médica como un bien social y una responsabilidad gubernamental. Pero, en general, se trata como algo que debe comprarse a corporaciones que buscan lucrar.
Bajo un gobierno socialista, el modelo de atención médica con fines de lucro se desmantelaría de inmediato. Un sistema de atención médica socialista será más eficiente y menos costoso que incluso los sistemas de pagador único bajo el capitalismo.
En lugar de desperdiciar fondos públicos en subsidiar a corporaciones, un gobierno socialista reemplazaría la combinación injusta e ineficiente de seguros privados costosos y programas gubernamentales desiguales por una sola Administración Popular de Salud. La atención médica sería preventiva y enfrentaría las causas de raíz de la enfermedad, y no sería simplemente reactiva.
Las aseguradoras privadas serían disueltas — junto con su facturación y los copagos. La industria farmacéutica pasaría a ser propiedad pública, y sus vastos recursos se pondrían al servicio de las necesidades del pueblo, no de enriquecer a multimillonarios. ¡La atención médica y los medicamentos serían gratuitos!
Farmacéuticos, científicos, personal clínico y trabajadores de salud pública trabajarían con las comunidades para evaluar el uso y la necesidad de distintos medicamentos, basándose en datos locales, y desarrollar un plan para producirlos.
Una sociedad tiene la responsabilidad de hacer de la salud de todo el pueblo una prioridad. En Estados Unidos, tenemos ahora mismo los recursos, el conocimiento y las capacidades para cumplir con esa responsabilidad. ¡El socialismo nos permitirá redirigir nuestros recursos hacia la salud y el bienestar del pueblo, y no hacia las ganancias!





