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Declaración del PSL: La fracasada táctica de cierre del gobierno de los demócratas para enfrentar la agenda de Trump

Ocho senadores del Partido Demócrata votaron junto con la mayoría republicana para poner fin al cierre y financiar al gobierno de Estados Unidos, a pesar del plan del gobierno de Trump de casi duplicar el costo de la atención médica para millones de personas de la clase trabajadora.

Los medios de comunicación presentan el voto de estos ocho senadores del Partido Demócrata como una deserción frente a la dirigencia del partido, cuya negativa a votar con los republicanos llevó a un cierre del gobierno federal de 42 días. Sin embargo, es probable que la dirección del Partido Demócrata en el Congreso supiera que había fracasado con la táctica del cierre del gobierno y que, en silencio, respaldara a los ocho senadores en su voto junto con la mayoría republicana. Varios de los ocho ni siquiera se presentarán a la reelección.

El cierre del gobierno generó enormes dificultades para 1,2 millones de trabajadores y trabajadoras federales que llevan casi seis semanas sin cobrar su salario. También ha provocado recortes en las prestaciones del Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (Supplemental Nutrition Assistance Program, SNAP) para más de 42 millones de personas.

La dirigencia del Partido Demócrata tenía otras opciones además de cerrar el gobierno. Hay 213 demócratas en la Cámara de Representantes de Estados Unidos (United States House of Representatives, US House), 47 en el Senado de Estados Unidos (United States Senate, US Senate) y 23 gobernadores demócratas. Podían haber utilizado sus cargos y sus vastos recursos para convocar a movilizaciones masivas del pueblo que mostraran la abrumadora oposición a la agenda de los milmillonarios de Trump, que constituye una guerra total contra toda la clase trabajadora.

El alcalde de Chicago, Brandon Johnson, promovió recientemente la posibilidad de una huelga general a nivel nacional. Este llamado obtuvo el apoyo de millones de personas en todo el país. La dirigencia del Partido Demócrata podría haber convertido esto en una poderosa convocatoria a la acción de masas, pero en lugar de ello eligió una táctica totalmente pasiva: desfinanciar al gobierno federal.

Además, los demócratas hicieron muy poco para explicar a la población qué estaba en juego en esta batalla. La mayoría de la gente en el país no podría haber explicado por qué el gobierno estaba efectivamente cerrado. Pero las y los políticos del Partido Demócrata fracasaron por completo a la hora de explicar al público los objetivos y el propósito del cierre. Controlar las primas de los seguros de salud es un tema importante para la gran mayoría de la población de este país. Sin embargo, a pesar de tratarse de un mensaje ganador, el público no se movilizó de manera significativa en torno a este tema. En este sentido, la negativa de los demócratas a votar por la financiación del gobierno federal debe considerarse como un acto más de carácter meramente performativo, y no como un compromiso con una lucha genuina contra la agenda de Trump.

Es de importancia crítica recordar que, en 2009, los demócratas tenían el control, por una amplia mayoría, tanto del Senado como de la Cámara de Representantes y acababan de ganar la presidencia tras la elección de Barack Obama en 2008. En lugar de proporcionar un plan nacional de salud, o un sistema de pagador único (single-payer), o un programa de “Medicare para Todos” (Medicare for All), los demócratas anunciaron que todas esas opciones progresistas quedaban completamente fuera de la mesa. En su lugar, insistieron en que un sistema de salud reorganizado exigiría que todas las personas se inscribieran en compañías privadas de seguros capitalistas y que el gobierno proporcionaría subsidios para compensar las primas que se exigirían a las personas de bajos ingresos. En 2009, los demócratas podían haber hecho lo que quisieran porque tenían los votos, y fue en esas circunstancias que adoptaron el sistema de salud actual, que permite a las compañías de seguros aumentar de manera drástica las primas que las personas tienen que pagar.

Votar “No” para frenar el presupuesto de Trump pudo parecer al principio una postura firme contra los recortes a la atención médica. Pero si realmente se hubiera tratado de una postura firme, el siguiente paso habría sido movilizar a todo el país para exigir que el gobierno se reabriera de inmediato, con la eliminación de los dolorosos recortes. Al quedarse pasivamente de brazos cruzados, apostando a que el cierre prolongado dañaría más a los republicanos que a ellos en las urnas, y luego capitular finalmente (sin nada que mostrar como resultado), toda la empresa queda al descubierto como una maniobra cínica. No fue la lucha urgente para salvar la atención médica que se pretendió presentar. Ese movimiento, sin embargo, sigue siendo necesario y debe construirse en cada pueblo y ciudad del país, ya que la crisis sanitaria seguramente se profundizará.

Imagen principal: El senador estadounidense Chuck Schumer. Crédito: Senado de Estados Unidos (United States Senate).

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