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Declaración del PSL: ¡No a la guerra contra Venezuela – rechazamos el secuestro de Nicolás Maduro!

La administración Trump ha cometido un acto de agresión sin precedentes con su asalto a Venezuela para secuestrar al jefe de Estado del país a punta de pistola. En el proceso, el ejército estadounidense bombardeó áreas civiles y masacró a decenas de personas. El PSL se une a la mayoría de la población de este país en rechazar el impulso bélico de Trump, y se opone al descarado e ilegal secuestro de Nicolás Maduro. Exigimos el fin de toda agresión estadounidense: el bloqueo, las sanciones, la interferencia en la política interna y los ataques con misiles contra pequeñas embarcaciones deben terminar ya.

En su conferencia de prensa para presumir de manera repugnante del secuestro, Trump dijo: “El dominio estadounidense en el hemisferio occidental nunca más será cuestionado”. En solo una frase arrogante, resumió el objetivo fundamental que impulsa la política estadounidense en esta situación. Venezuela es un país independiente que se ha atrevido a usar su riqueza natural para el beneficio de su propio pueblo, no de las corporaciones estadounidenses. Trabajó con gobiernos afines en la región para afirmar su independencia de Washington. Esto es inaceptable para las élites que dirigen el imperio estadounidense, quienes exigen que todos en el hemisferio occidental se sometan al “dominio estadounidense”.

Esto es parte de una estrategia más amplia de “seguridad nacional” que recientemente fue divulgada por la Casa Blanca. Prioriza el Hemisferio Occidental y establece el objetivo de un dominio incuestionable de América Latina y el Caribe. El establishment imperial estadounidense quiere desesperadamente impedir que los países comercien con China o desarrollen relaciones diplomáticas positivas para que las corporaciones estadounidenses y los líderes títeres elegidos por Estados Unidos puedan mantener su poder absoluto. Este acto desnudo de agresión imperial – acompañado por declaraciones de que Estados Unidos “dirigirá Venezuela” – quiere mostrar la determinación de la maquinaria de guerra del Pentágono para implementar esta estrategia. Ya en secuencia hubo amenazas contra Cuba, Colombia, México y Groenlandia.

Trump afirma hablar en nombre de todo el pueblo de Estados Unidos, pero cuida exclusivamente los intereses de la clase multimillonaria. No son los estadounidenses comunes quienes “dominarán” los recursos de Venezuela. Son corporaciones petroleras como ExxonMobil. Los ejecutivos de Lockheed Martin o Boeing se enriquecen vendiendo armas, pero las personas que serían enviadas a matar y morir en Venezuela son los hijos de la clase trabajadora. La clase trabajadora de este país no tiene nada que ganar con los sueños de Trump de hegemonía sobre América Latina.

Trump ha mostrado una obsesión con el petróleo de Venezuela, que afirma de manera indignante que “pertenece” a Estados Unidos. Las refinerías de petróleo estadounidenses están en gran medida configuradas para procesar el tipo de petróleo que se produce en Venezuela – resultado del dominio histórico de las corporaciones estadounidenses sobre los recursos del país desde antes de la elección de Hugo Chávez como presidente. Reafirmar ese dominio sería un gran impulso para la clase capitalista estadounidense.

El secuestro del presidente Maduro es una de las violaciones más flagrantes del derecho internacional en la historia. El gobierno estadounidense no tiene derecho a declarar criminal a un jefe de Estado extranjero y luego invadir su país para llevar a cabo una supuesta “detención”. Y la acusación de que Maduro o cualquier otro alto funcionario venezolano lidera un cartel de narcotráfico es ridícula y completamente infundada – una imitación barata de la mentira de las “armas de destrucción masiva” de la administración Bush. Debería ser liberado inmediatamente de la custodia en lugar de ser sometido a un proceso “legal” fraudulento e ilegítimo en Estados Unidos.

Mientras la administración Trump esperaba poder provocar el colapso del gobierno de Venezuela, este mismo permanece intacto y sus líderes afirman la soberanía nacional del país. Sin embargo, sigue siendo objetivo de amenazas de guerra continuas, y Trump amenaza abiertamente con asesinar a su liderazgo.
Inmediatamente después del último ataque, manifestantes en más de 100 ciudades de Estados Unidos salieron a las calles. Estas protestas reflejan el hecho de que el pueblo de este país no quiere una guerra con Venezuela. En los próximos días y semanas, es crucial que la gente en Estados Unidos continúe movilizándose y actuando contra las agresiones ilegales del régimen de Trump.

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