En el más reciente acto de guerra de su administración, Donald Trump ha ordenado un bloqueo naval contra Venezuela. Su objetivo declarado es cortar todos los ingresos petroleros para forzar el derrocamiento ilegal de un gobierno independiente. Se trata de un asedio diseñado para provocar un colapso económico y una crisis humanitaria como antesala de una guerra total de Estados Unidos.
Esta agresión busca controlar el petróleo de Venezuela y revertir su independencia política. Sigue un patrón de intervención de Estados Unidos en América Latina, donde los gobiernos que se resisten al control estadounidense son blanco de un cambio de régimen. El reciente asesinato de más de 83 pescadores por la flotilla naval de Estados Unidos en el Caribe y la incautación ilegal de un petrolero venezolano ya muestran que la administración Trump está escalando violentamente este conflicto. Trump ha dejado claras sus intenciones coloniales al declarar planes de Estados Unidos para robar tierras, petróleo y minerales de Venezuela.
El pueblo de Estados Unidos se ha opuesto abrumadoramente a una intervención militar en Venezuela. Esta guerra, como la guerra contra Irak, se construye sobre falsos pretextos y ambición imperial. Debemos organizarnos y movilizarnos para detener este bloqueo y evitar una guerra más amplia. ¡No a la guerra contra Venezuela!




