El 17 de abril, Donald Trump anunció que había mediado un alto el fuego de diez días en el Líbano. El gobierno de Estados Unidos y los medios corporativos han ocultado mucho sobre este acontecimiento, sobre los combates en el Líbano, sobre la correlación de fuerzas en ese país y, especialmente, sobre la resistencia libanesa, basada principalmente en el grupo chiita Hezbolá.
Mentira 1: La mediación estadounidense entre el gobierno israelí y el gobierno libanés logró una tregua.
Verdad: No fue Donald Trump, sino la capacidad de presión de Irán y la fuerza de la resistencia libanesa lo que presionó a Estados Unidos para obligar a Israel a detener temporalmente sus principales ataques contra el Líbano.
El medio libanés Al Mayadeen cita a un alto funcionario militar iraní que dijo a Al Mayadeen que su gobierno estuvo repetidamente cerca de reanudar los combates, con lanzaderas de misiles listas para disparar, a menos que el Líbano fuera incluido en la tregua.
“Fue la comprensión del enemigo de la seriedad e inevitabilidad de las operaciones iraníes, combinada con la resiliencia y los sacrificios de Hezbolá en el frente, lo que finalmente produjo el alto el fuego en el Líbano”, explicó Al Mayadeen.
Entre 50,000 y 70,000 soldados israelíes han intentado apoderarse del sur del Líbano, pero han sido contenidos por les jóvenes combatientes guerrilleres de Hezbolá.
Sin embargo, el alto el fuego es frágil y no ha limitado completamente a Israel. No exige que Israel se retire de la pequeña franja de territorio libanés que ocupa, donde continúa demoliendo edificios y arrasando pueblos.
Mentira 2: El frente Líbano-Israel no fue incluido en el alto el fuego original del 7 de abril entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Verdad: Tanto el negociador iraní como el negociador paquistaní, al anunciar el alto el fuego el 7 de abril, dijeron que abarcaba todos los frentes, incluido el Líbano.
Associated Press informa que el acuerdo también exigía que Israel y Hezbolá dejaran de combatir en el Líbano. La tregua fue respetada por Hezbolá, pero violada por Israel al día siguiente en un ataque de extrema brutalidad destinado a sabotear cualquier alto el fuego en el Líbano.
El 8 de abril, en una operación que llamó “Oscuridad Eterna”, las Fuerzas de Defensa de Israel lanzaron unas 160 bombas sobre el Líbano en el transcurso de diez minutos. Los objetivos fueron la población civil del Líbano: bombardearon 100 sitios, incluidos el sur, los suburbios del sur de Beirut y el centro de Beirut durante la hora pico. Esos pocos minutos de bombardeo por sí solos mataron a más de 300 personas.
Mentira 3: Las conversaciones mediadas por Estados Unidos entre los gobiernos libanés e israelí fueron un paso hacia la paz para el pueblo libanés.
Verdad: Estas conversaciones estaban destinadas a impedir que el alto el fuego del 7 de abril incluyera el frente libanés, a empujar al Líbano hacia el desarme de la resistencia y hacia la rendición de la soberanía libanesa.
Israel recibió ayuda en este esfuerzo por impedir un alto el fuego en el Líbano de un gobierno libanés prooccidental. La aceptación del primer ministro libanés de participar en conversaciones con Israel, como si el Líbano fuera un asunto separado, socavó la aplicación del alto el fuego del 7 de abril al Líbano y le dio a Israel más tiempo para bombardear, especialmente sus zonas chiitas.
En febrero de 2025, Estados Unidos instaló un gobierno prooccidental en el Líbano con la intención declarada de excluir, debilitar y desarmar a Hezbolá. Este gobierno, encabezado por el primer ministro Nawaf Salam y el presidente Joseph Aoun, no representa al pueblo libanés, sino que sigue las órdenes de Washington.
Las conversaciones sobre el alto el fuego con Irán se desarrollaron a través de Pakistán, un país con el que Irán mantiene relaciones diplomáticas. En cambio, el gobierno libanés aceptó conversaciones directas con Israel, algo que la ley libanesa prohíbe y que el gobierno ha considerado enemigo desde 1948. La parte libanesa ni siquiera exigió que Israel dejara de bombardear a su pueblo antes de entrar en las conversaciones.
Miles de personas libanesas reaccionaron saliendo a las calles para denunciar como traición la participación del Líbano en las conversaciones.
Durante las conversaciones, el gobierno libanés coincidió con Washington y Tel Aviv en que la tarea principal era desarmar a Hezbolá. Al mismo tiempo, ordenó al ejército libanés retirarse y abandonar las zonas que Israel estaba atacando. Esto dejó solo a Hezbolá para combatir a les invasores israelíes, lo cual ha hecho con gran éxito y heroísmo.
Mentira 4: Hezbolá es una organización terrorista y un apoderado de Irán que representa intereses extranjeros en suelo libanés. Si no existiera, Israel no atacaría al Líbano.
Verdad: El grupo es autóctono y se formó para defender al Líbano de los constantes ataques de Israel. Si no existiera, surgiría otro grupo para responder a esa necesidad. Hoy es el único grupo que sostiene la línea frente a la agresión israelí.
El Líbano ha sido oprimido por el imperialismo y luego por el sionismo desde que ese país fue separado de la Gran Siria en 1916 y convertido en colonia de Francia. En cada etapa, hubo resistencia frente a la intromisión imperialista y la ocupación israelí. En distintos momentos, esa resistencia ha incluido a personas libanesas de todas las confesiones religiosas y al pueblo palestino refugiado en el Líbano. Siempre habrá resistencia mientras exista esta opresión. Hezbolá, al que Washington ha etiquetado como “terrorista”, es simplemente su manifestación más reciente.
Israel invadía y bombardeaba el Líbano mucho antes de que existiera Hezbolá. Esta es la séptima invasión israelí del Líbano desde 1978. Hezbolá, hoy conocido como “la resistencia” en el Líbano, se formó en 1985 en respuesta a la invasión israelí del Líbano de 1982, que mató a unas 20,000 personas, y a su ocupación del sur durante 18 años.
Tiene su base en la comunidad chiita, la más numerosa, más pobre y más privada de derechos del Líbano. Busca defender a todo el Líbano de los ataques y elevar el nivel de vida de la población chiita, que ocupa la mayoría de los pueblos del sur del Líbano atacados durante décadas por Israel. Recibe apoyo de Irán, la fuerza antiimperialista más fuerte de la región, en una alianza anticolonial que se llama a sí misma el Eje de la Resistencia. Si Hezbolá no existiera, surgiría otro grupo para defender al Líbano mientras esa necesidad exista. Hezbolá no es una fuerza terrorista y siniestra. Es el pueblo del sur, y sus combatientes son sus hijos.
Israel y Estados Unidos buscan destruir a Hezbolá porque frustra sus planes. En 1982, cuando no había una resistencia significativa en el sur, los tanques israelíes atravesaron el Líbano hasta ocupar Beirut en cuestión de días. Hoy, decenas de miles de soldados israelíes no pueden cruzar las líneas de Hezbolá para ocupar siquiera el sur del Líbano.
Mentira 5: Israel solo ataca bastiones y agentes de Hezbolá.
Verdad: Israel está librando una guerra genocida contra toda la población del Líbano, muy similar a su guerra contra el pueblo palestino en Gaza.
Solo desde el 28 de febrero, cuando comenzaron los ataques militares de Estados Unidos e Israel contra Irán y Hezbolá abrió un segundo frente contra Israel en apoyo a Irán, el fuego israelí se ha dirigido contra la población civil del Líbano. Las bajas totales del Líbano desde el 2 de marzo ascienden ahora a 2,196 personas asesinadas y 7,185 heridas. Israel destruyó 37,674 viviendas libanesas, está bombardeando sitios del patrimonio mundial y arrasando pueblos enteros, reduciéndolos a escombros.
Israel ha bombardeado a personas sentadas en sus casas, asistiendo a funerales, caminando y haciendo compras. Está atacando ambulancias, personal de salud y periodistas en operaciones de doble y triple ataque. Alrededor del 30% de las víctimas son mujeres, niñas y niños.
Israel ha ordenado el desplazamiento de más de un millón de personas libanesas en el sur y el sur de Beirut, y ha dicho que no pueden regresar a sus hogares.
Israel busca limpiar étnicamente a la población chiita, el grupo principal del sur y la base de Hezbolá. También espera fomentar divisiones entre los grupos religiosos del Líbano e incluso provocar una guerra civil. Con ese fin, les ha dicho a aldeas drusas y cristianas del sur que, si dan refugio a personas chiitas, también serán bombardeadas.
Aunque está sometida a una enorme presión, hasta ahora la solidaridad del Líbano permanece intacta. Y el pueblo del sur está celebrando incluso este alto el fuego inestable y regresando a las casas que sus familias han ocupado durante siglos y defendido repetidamente con su sangre.




