Foto: Protesta del 13 de enero de 2024 en Washington, D. C. Surgió un enorme movimiento mundial en solidaridad con el pueblo palestino mientras resistía dos años de genocidio.
Dos años después de que Israel lanzara su guerra genocida contra el pueblo palestino en Gaza, la resistencia palestina anunció un acuerdo para poner fin a la guerra. El acuerdo se firmó oficialmente hoy, 9 de octubre, y se espera que entre en vigor más tarde hoy, pendiente de la aprobación del gobierno israelí.
El acuerdo es el resultado de varios días de negociaciones en Egipto sobre el plan de Trump. Según sus términos, el ejército israelí comenzará a retirarse de las zonas densamente pobladas en un plazo de 24 horas para permitir que la resistencia palestina localice y libere a las personas israelíes cautivas. En un lapso de 48 a 72 horas, se espera la liberación de todas las personas israelíes cautivas con vida —probablemente para el domingo o el lunes— a cambio de 2,000 presos palestinos. Esto incluye a 250 presos que, debido a sus roles de liderazgo en organizaciones políticas, cumplen cadenas perpetuas impuestas por las cárceles israelíes, así como a 1,700 personas que fueron secuestradas en Gaza desde el 7 de octubre de 2023.
El acuerdo también permite la entrada diaria de 400 a 600 camiones de ayuda humanitaria a Gaza bajo supervisión de la ONU y de la comunidad internacional. Se prevé que las conversaciones sobre la segunda fase del plan de Trump comiencen de inmediato. Siguen las negociaciones sobre la lista de presos palestinos que serán liberados y el cronograma de implementación.
Todas las facciones palestinas se han unido para celebrar la firma del acuerdo. Rinden homenaje al enorme sacrificio del pueblo palestino. En particular, subrayaron que la opinión pública mundial se ha desplazado de manera irreversible hacia el lado del pueblo palestino.
Las calles de Gaza están llenas de celebración. Niñas, niños y familias se reunieron para festejar el fin de la guerra. Periodistas —muchos de los cuales han sido blanco directo de la ocupación israelí— se movieron por los campamentos de carpas llevando la noticia del alto el fuego a quienes estaban incomunicados. La alegría del pueblo palestino ha sido compartida por todas y todos quienes se mantuvieron a su lado y lucharon por poner fin al genocidio contra Palestina.
Ahora Trump busca presentarse como hombre de paz. Se espera que viaje a Tel Aviv el domingo, donde celebrará este momento como un logro suyo. En realidad, dio luz verde a Israel para romper el alto el fuego y reanudar la guerra genocida en marzo de 2025, apoyó el bombardeo de Irán y respaldó el asedio y la invasión de la ciudad de Gaza. Debemos tener claro que las facciones palestinas estaban listas para llegar a un acuerdo desde tan temprano como octubre de 2023 y han mantenido esa posición y voluntad durante los últimos dos años. Fueron Israel y Estados Unidos quienes sabotearon cada intento de acuerdo con miras a la limpieza étnica total de Gaza. Netanyahu y el régimen israelí estaban preparados para continuar su guerra de exterminio en Gaza por muchos más meses —si no años—. El giro repentino de Trump en las últimas semanas, y su insistencia en que obligaría a Israel a volver a la mesa de negociación, demuestra, de hecho, que la Casa Blanca siempre tuvo un poder decisivo sobre el curso de los acontecimientos en Gaza. Toda supuesta impotencia o ignorancia del gobierno estadounidense respecto de las agresiones y escaladas de Israel es sencillamente falsa. La Casa Blanca pudo haber evitado este genocidio antes de que siquiera comenzara.
El PSL afirma que este alto el fuego fue conquistado por la resiliencia del pueblo palestino y por el movimiento mundial por Palestina, que forzaron un punto de inflexión histórico en la opinión pública a favor de la causa palestina. En los próximos meses y años, habrá un movimiento cada vez más fuerte que exigirá que Estados Unidos ponga fin a todo apoyo al Estado de apartheid de Israel.
La implementación de este acuerdo depende de las garantías de la administración Trump, que sigue plenamente alineada con el régimen genocida de Israel. Hay razones, por tanto, para mantenerse alerta ante todo intento de Israel o de Estados Unidos de socavar el proceso. Pero este acuerdo debe verse en el contexto en que se alcanzó. El pueblo palestino ha soportado una destrucción y un sufrimiento inimaginables durante los últimos diez meses, incluido el intento sistemático de aniquilar toda vida humana e infraestructura en la ciudad de Gaza —la última zona de la Franja con edificios residenciales en pie—. Durante dos años este genocidio ha continuado, tras 17 años de bloqueo, asedio, encarcelamiento masivo e invasiones recurrentes.
Este alto el fuego representa la capacidad del pueblo palestino de sobrevivir y resistir en condiciones imposibles, por encima de la asociación entre Estados Unidos e Israel que buscó el exterminio total. Marca el primer paso hacia la detención del genocidio.
El sacrificio y la pérdida masiva de vidas palestinas son indescriptibles; solo con el cese de la agresión israelí podrá comprenderse plenamente esa pérdida. Lo cierto es que el giro global en apoyo a Palestina es irreversible.
El aislamiento sin precedentes de Israel y del movimiento etnonacionalista conocido como sionismo —tanto en la escena mundial como entre las poblaciones del planeta, especialmente en Estados Unidos, antes la mayor base de apoyo de Israel— es un factor decisivo en la lucha de largo aliento por la liberación de Palestina. La ocupación israelí no puede sostenerse sin el apoyo total de Estados Unidos y sus aliados imperialistas, y por primera vez ese apoyo ha generado costos políticos significativos para su propia posición interna.
La resistencia firme y la resiliencia del pueblo palestino han vuelto a colocar con fuerza la cuestión de la soberanía palestina en el centro de la política mundial.
En todo Estados Unidos y en todo el mundo, la gente se prepara para salir a las calles para marcar este momento histórico, exigir que Trump y Netanyahu respeten el alto el fuego y reafirmar nuestro compromiso de acompañar al pueblo palestino. Seguiremos construyendo el movimiento internacional de Boicot, Desinversión y Sanciones (Boycott, Divestment and Sanctions, BDS) y la lucha por sacar al Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos–Israel (American Israel Public Affairs Committee, AIPAC) de la política estadounidense. Exigiremos el fin de la ocupación, el fin de toda ayuda de Estados Unidos a Israel, el levantamiento del asedio a Gaza y una Palestina libre.




