El miércoles 8 de octubre, nueve participantes de la Flotilla Global Sumud fueron recibidos de vuelta en la ciudad de Nueva York por una multitud jubilosa de amistades y seres queridos. Las personas solidarias llegaron temprano al Aeropuerto Internacional John F. Kennedy a la espera del aterrizaje de las y los activistas, con carteles que decían: “¡Bienvenides a casa, Flotilla Global Sumud!” y “¡Viva Gaza!”.
Entre las nueve personas de la flotilla estaban las músicas Leila Hegazy y Carsie Blanton, quienes representaron a Artistas Contra el Apartheid (Artists Against Apartheid), el periodista de Drop Site News, Alex Colston, y la veterana del Ejército de Estados Unidos, Susan Jernstedt. Ellas, junto con cientos de otras y otros activistas, navegaban para romper el asedio de Israel contra Gaza y entregar ayuda humanitaria urgentemente necesaria. Pero las fuerzas israelíes interceptaron violentamente los barcos de la flotilla en aguas internacionales y secuestraron y detuvieron ilegalmente a todas las personas a bordo. Según el comité organizador, los barcos transportaban “110,000 dólares en medicinas, equipos respiratorios y suministros nutricionales destinados a los hospitales de Gaza”.
“Durante más de 31 días, hicimos lo que nuestros gobiernos no quisieron hacer”, dijo Colston en una conferencia de prensa inmediatamente después de su llegada. “Nos organizamos y viajamos para abrir un corredor humanitario por mar a fin de facilitar ayuda al pueblo palestino en Gaza, que ha sufrido 77 años de ocupación y opresión brutales y que ha vivido los últimos 17 años bajo un bloqueo y asedio ilegales impuestos por Israel”.
Las autoridades israelíes ingresaron a las y los participantes de Sumud en la prisión de Ketziot, un centro de detención de máxima seguridad en el desierto de Naqab, conocido por sus condiciones inhumanas y de tortura contra presos políticos palestinos. Las y los participantes de la flotilla estuvieron detenidos cinco días y cuatro noches, y relataron que les tiraron sus medicamentos, les obligaron a dormir en el piso de concreto y permanecieron atados con ataduras plásticas durante cinco horas mientras el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, les hostigaba, llamándoles “terroristas” y “asesinos de bebés”.
Y aunque denunciaron el trato que recibieron en Ketziot, se apresuraron a subrayar que, a pesar de lo que sufrieron, son las y los palestinos quienes han soportado algo mucho peor y durante mucho más tiempo.
“Mientras estuve detenida, lo que no dejaba de pensar constantemente es que en algún momento yo iba a salir”, dijo Hegazy a Liberation News. “Pero ahora mismo hay 11,000 palestinos detenidos y muchos de ellos no tienen idea de cuándo saldrán. Y cada día que pasa siguen sin saberlo”.
“Ellos sufren un trato mucho peor que el que yo sufrí, y ya fue bastante terrible”, continuó Hegazy. “Ahí es donde está mi corazón”.
Las y los participantes también trazaron paralelos entre la brutalidad del régimen israelí y el terror del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (United States Immigration and Customs Enforcement, ICE) bajo Trump.
“Un problema central de cómo nos trataron es que no es algo desconocido en Estados Unidos”, declaró Jernstedt durante la conferencia de prensa. “Cuando gritábamos por nuestras abogadas y abogados, lo mismo se escucha en los centros de detención de ICE. Esto se ha normalizado… ¡Y la población civil tiene que dar un paso al frente! Nosotras y nosotros llevamos este país —es ‘Nosotros el pueblo’, no ‘Nosotros los políticos”.
Jernstedt también pidió poner fin al uso de contribuciones estadounidenses para apoyar el genocidio de Israel.
“Hay que romper el asedio ilegal de Gaza y hay que terminar con la ocupación ilegal de Palestina, especialmente cuando es con nuestro dinero”, afirmó. “Es nuestro dinero de impuestos. Debe ir a nuestras familias. Debe ir a nuestras hijas e hijos. ¡Ahora mismo hay niñas y niños pasando hambre en Estados Unidos que no tienen suficiente comida! ¿Por qué nuestro dinero va para matar niñas y niños en Gaza?”
A pesar del maltrato, las y los activistas de la flotilla siguen más firmes y comprometidos que nunca con la lucha del pueblo palestino y con romper el bloqueo ilegal a Gaza.
“La lucha está, obviamente, lejos de terminar”, afirmó Hegazy. “Tenemos que hacer todo lo posible para romper el asedio —por tierra, por aire, por mar, por todo y a la vez. Y vamos a seguir haciéndolo—”.
Foto principal: Personas solidarias reciben a la música Leila Hegazy, de Artistas Contra el Apartheid, en el Aeropuerto JFK. Crédito: X/Artists Against Apartheid.




