El 24 de abril, una gran multitud sionista atacó a activistas en apoyo a Palestina que protestaban contra el criminal de guerra Itamar Ben-Gvir, Ministro de Seguridad Nacional de Israel, quien hablaba en la sede de Jabad Lubavitch en Crown Heights. Fotos y videos difundidos en redes sociales muestran a grupos de hombres sionistas agrediendo físicamente a mujeres manifestantes, incluso amenazándolas con violencia sexual. Una de las manifestantes pro Palestina, una mujer judía, fue agredida y hospitalizada con una grave herida en la cabeza que requirió varios puntos de sutura. Otra mujer, vecina del barrio, fue rodeada y seguida por al menos 100 hombres que la amenazaron con violarla y le gritaron repetidamente “muerte a los árabes”. En los videos se puede ver cómo varios de los hombres sionistas la empujan, le dan patadas y le lanzan objetos, incluyendo un basurero. Finalmente fue escoltada por un solo agente de policía. Cientos de oficiales del Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) se mantuvieron al margen y no hicieron nada para dispersar a la turba sionista ni detener a los responsables.
Lo ocurrido el 24 de abril no fue un hecho aislado. Desde el inicio del genocidio estadounidense-israelí en Gaza, estos ataques de turbas sionistas contra el movimiento —especialmente contra mujeres— se han vuelto comunes y están ampliamente documentados. Todos han ocurrido con la complicidad de la policía.
Los políticos pro Israel —con ayuda de los medios corporativos— han ignorado deliberadamente estos ataques contra manifestantes, mientras impulsan acusaciones falsas de antisemitismo para desacreditar el discurso pro Palestina y movilizan al NYPD para intentar aplastar al movimiento. No debería sorprender que, desde hace décadas, el NYPD viaja a Israel para entrenarse con las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en tácticas de “contraterrorismo” y vigilancia compartida.
Los ataques contra el movimiento no pueden detener el cambio de conciencia sin precedentes sobre Palestina que se detonó el 7 de octubre de 2023. En los últimos 18 meses, millones de personas en todo el mundo han protestado semana tras semana contra el genocidio y la ocupación de Palestina. Las encuestas muestran que el apoyo a Israel ha caído a su nivel más bajo en Estados Unidos. De hecho, el sionismo ha perdido a casi toda una generación: son múltiples las encuestas que muestran el apoyo mayoritario de la Generación Z y de jóvenes millennials a Palestina. El movimiento por la liberación palestina se siente en casi todos los sectores de la sociedad: desde campus universitarios y festivales de música, hasta sindicatos laborales.
Incluso frente a la creciente represión de la administración Trump —incluyendo la detención de activistas estudiantiles como Mahmoud Khalil y Rümeysa Öztürk— el movimiento no ha hecho más que fortalecerse. Las mujeres siguen estando al frente de esta lucha y no se dejarán intimidar por ataques sionistas ni represión.
A lo largo de su gira, Ben-Gvir fue recibido por multitudes de manifestantes. Debido a esta oposición masiva, varias de sus visitas programadas fueron canceladas y se vio obligado a acortar su gira. Es evidente que la narrativa israelí se está desmoronando —los ataques estatales contra el movimiento no podrán revertir este hecho. Aquí en Estados Unidos y en todo el mundo, la necesidad de que las personas con conciencia mantengan viva la lucha nunca ha sido más urgente.
Imagen destacada: Una mujer es seguida y acosada por una turba sionista mientras es escoltada por un solo agente de policía. Crédito: captura de video de AP.




