Hoy se cumple el segundo aniversario de la fundación de la Alianza de Estados del Sahel (AES). La AES se formó en septiembre de 2023 como respuesta directa a la creciente amenaza de intervención militar en Níger por parte de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Economic Community of West African States, ECOWAS) tras el golpe militar respaldado popularmente. Los Estados Unidos y países occidentales intentan usar herramientas económicas como armas para subyugar al Sahel por atreverse a afirmar su autonomía política; aun así, muchos medios occidentales no pueden negar el apoyo popular de los países de la AES en todo el mundo. Esta confrontación audaz con el imperialismo y sus títeres neocoloniales, como la ECOWAS y la Unión Africana (African Union, AU) — que impusieron sanciones y suspendieron la membresía de los tres países — demuestra la necesidad de una solidaridad internacional profunda con la AES.
AES: una formación anticolonial y antiimperialista
Las raíces de la AES brotaron de golpes militares que levantaron la bandera de la soberanía, en sintonía con las movilizaciones de masas contra la presencia francesa en Malí, Burkina Faso y Níger. Por ello, es fundamental distinguir el carácter de estos golpes de los golpes históricos en la región. Primero, por el origen de clase y la orientación ideológica de sus líderes; segundo, por la participación popular masiva de la gente, los movimientos y las organizaciones; y tercero, por sus programas nacionales anclados en una vía panafricanista y antiimperialista.
Cada intento de reconstruir un camino hacia la soberanía política, económica y militar surgió de los deseos y aspiraciones de la población de cada país. Las organizaciones y movimientos populares han participado activamente en perfilar las agendas nacionales de los gobiernos y en la reconstrucción hacia un Sahel independiente y soberano. Las movilizaciones masivas y el descontento sostenido ante la subordinación económica a Francia — vía el franco CFA, la explosión del terrorismo en la región (alimentada principalmente por el derrocamiento del gobierno libio por la OTAN en 2011), la complicidad de las fuerzas militares francesas y la incapacidad estatal de gobiernos títeres — desembocaron en golpes de Estado con amplio respaldo popular.
La confederación de Burkina Faso, Malí y Níger ha dado pasos significativos para rechazar la influencia política y militar francesa (y occidental) en la región. La AES se retiró de la ECOWAS y fue en gran medida responsable de la disolución del G5 del Sahel — una coalición de Estados de África Occidental creada con el pretexto de combatir las insurgencias islamistas. Entre 2020 y 2024, los tres países cortaron lazos militares con Francia, un golpe duro al dominio colonial francés en la región. En 2023, el bloque regional inició alianzas económicas, tecnológicas y políticas con países como Rusia durante la Segunda Cumbre Rusia–África (Russia–Africa Summit). Además, la AES exploró cooperación mutuamente beneficiosa con China mediante inversión en infraestructura y proyectos de compartición de recursos.
Determinación, resiliencia y unidad
En los dos años desde la creación de esta nueva alianza, los países han dado pasos concretos no solo para expulsar tropas, sino también para establecer una fuerza militar conjunta de 5.000 efectivos para coordinar la lucha contra el terrorismo. En el plano económico, la AES ha anunciado planes para salir oficialmente del sistema del franco CFA y crear un Banco Confederado de Inversión y Desarrollo para financiar su propia infraestructura e industrialización. El capitán Ibrahim Traoré, presidente de Burkina Faso, eliminó las tasas de visado para facilitar, desde el pasado viernes, el movimiento de personas y mercancías hacia el país.
Además de las medidas concretas en los frentes militar y económico, la AES ha emprendido un acto profundo de descolonización en el terreno cultural. La nueva bandera presentada por la AES evidencia la creciente autonomía regional del Sahel. El emblema más potente que luce el mapa muestra a los tres países sin sus fronteras internas — rechazando de hecho las fronteras coloniales y artificiales originadas en la Conferencia de Berlín de 1884 — y proyectando la unidad regional por encima de la lógica colonial de “divide y vencerás”.
Los pueblos del Sahel reconocen a la AES como un cruce crítico en la lucha contra el imperialismo. Sobre todo, la declaración de soberanía forma parte de la tradición revolucionaria de los pueblos del Sahel de unirse en la lucha por la liberación total de África bajo la bandera del panafricanismo, antiimperialista, anticolonial y arraigado en la construcción socialista de la sociedad.
El Secretariado de Panafricanismo Hoy (Pan Africanism Today Secretariat), que coordina a más de 70 movimientos y organizaciones en toda África, hace un llamado a todas las organizaciones progresistas del continente y del mundo a:
- Expresar públicamente su solidaridad con la AES
- Movilizar para acciones de solidaridad coordinadas el 16 de septiembre de 2025
- Organizar actividades de formación política como teach-ins y foros
- Promover expresiones artísticas y culturales de resistencia
- Crear momentos de agitación y perturbación
- Integrar la solidaridad con la AES en las acciones existentes
¡Adelante hacia una África liberada y unida!
Imagen destacada: el coronel Assimi Goïta, de Malí; el general Abdourahamane Tiani, de Níger; y el capitán Ibrahim Traoré, de Burkina Faso, en la primera cumbre de la AES en Niamey, Níger. Crédito: Facebook de la Présidence du Faso.




