EspañolLGBTQ Rights

¡La derecha quiere borrar a las personas trans: resistir significa luchar por el socialismo!

La persecución de las personas transgénero por parte de la extrema derecha en Estados Unidos se ha intensificado drásticamente desde que Donald Trump llegó al poder en enero de 2025, con el objetivo declarado de borrar y eliminar por completo a las personas trans de la cultura y la sociedad estadounidenses. Las personas trans se han convertido en el chivo expiatorio de una larga lista de problemas de la sociedad estadounidense que, en realidad, son producto de la clase dominante multimillonaria. Se trata de una táctica clásica de “divide y vencerás” que busca aislar a una pequeña minoría e impedir que la clase trabajadora se una contra su enemigo común: los patrones y los intolerantes.

Aunque pareciera que ocupan constantemente la mente de la extrema derecha, las personas trans representan apenas cerca del 1% de la población estadounidense, es decir, alrededor de 3 millones de personas. De hecho, según una encuesta reciente, el 59% de la población estadounidense afirma no haber conocido nunca a una persona trans. Por lo tanto, pocas personas conocen el grado en que los derechos democráticos fundamentales de las personas trans han sido violados y restringidos durante los últimos dos años. Estos ataques no se dirigen únicamente contra una minoría pequeña y vulnerable, sino contra toda la clase trabajadora. Solo comprendiendo la magnitud de estos ataques podremos cerrar filas en defensa de las personas trans y luchar juntas y juntos.

Ataques desde todos los frentes

Negación de su existencia: Mediante una orden ejecutiva firmada apenas unas horas después de asumir el cargo, Trump puso en marcha la eliminación jurídica de la existencia de las personas trans. Según la orden, “la política de Estados Unidos es reconocer dos sexos, masculino y femenino. Estos sexos no son modificables y se fundamentan en una realidad esencial e incontrovertible”.

Mujeres trans recluidas en prisiones de hombres: La Oficina Federal de Prisiones de Estados Unidos (U.S. Bureau of Prisons, BOP) ha comenzado a trasladar a las 5,000 personas trans recluidas en prisiones federales a centros correspondientes al sexo que se les asignó al nacer, donde quedan expuestas a niveles drásticamente mayores de violencia física y sexual. Se les niega toda forma de atención de afirmación de género y se les obliga a someterse a tratamientos psiquiátricos y psicológicos tortuosos destinados a convencerlas de que renuncien a sus identidades trans. El 7 de junio, un juez federal detuvo mediante una orden judicial preliminar el traslado de 14 mujeres trans a prisiones de hombres, al determinar que probablemente sufrirían daños inminentes e irreparables si eran trasladadas. Sin embargo, la orden no bloqueó la política en su conjunto.

Exclusión del servicio militar: Otra de las primeras órdenes ejecutivas prohibió que las personas trans prestaran servicio en las Fuerzas Armadas de Estados Unidos y dispuso la expulsión de más de 15,000 integrantes en servicio activo y de la reserva. El 1 de junio, un tribunal federal de apelaciones determinó que las órdenes de expulsión emitidas contra militares trans probablemente violaron sus derechos constitucionales.

Prohibición contra atletas trans: Otra orden ejecutiva prohibió que atletas trans participaran en equipos deportivos de su género en competencias segregadas por género, desde la educación primaria y secundaria hasta el deporte universitario y profesional. Todos los récords deportivos y las medallas obtenidas por atletas trans han sido anulados. Trump también ha presionado al Comité Olímpico Internacional (International Olympic Committee, IOC), que durante mucho tiempo ha discriminado a atletas trans mediante restricciones injustas, para que adopte una prohibición absoluta antes de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles de 2028.

Recortes de fondos federales para imponer el cumplimiento: Ya se trate de restricciones contra las representaciones artísticas de personas o temas LGBTQ, prohibiciones contra atletas trans, restricciones al uso de baños o programas de atención médica de afirmación de género, la administración Trump ha utilizado la amenaza de retirar fondos federales para obligar a instituciones estatales y locales a acatar su agenda de odio. Sin embargo, numerosos distritos escolares han resistido y se han negado a abandonar sus políticas inclusivas para las personas trans.

Intentos de imponer prohibiciones encubiertas: Ante la imposibilidad de aprobar hasta ahora una ley federal que restrinja abiertamente los derechos LGBTQ, Trump y legisladores de extrema derecha han intentado repetidamente incorporar políticas anti-LGBTQ a otros proyectos de ley, entre ellos la llamada “Gran y Hermosa Ley” (Big Beautiful Bill), la Ley de Autorización de Defensa Nacional (National Defense Authorization Act, NDAA) y otros. El Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (U.S. Department of Health and Human Services, HHS) también intentó imponer una prohibición contra la atención médica para jóvenes trans mediante una modificación reglamentaria administrativa, pero un juez federal bloqueó el intento a principios de este año.

Fallos de la Corte Suprema: En United States v. Skrmetti, el máximo tribunal del país ratificó una prohibición estatal de Tennessee contra la atención de afirmación de género para jóvenes trans. Además, parece probable que ratifique las prohibiciones estatales contra atletas trans en otro caso cuyos argumentos fueron escuchados por la Corte en enero.

Presentadas como parte de una ideología extremista: La extrema derecha ha intentado presentar a las personas trans como extremistas violentas, afirmando falsamente que tienen más probabilidades de cometer ataques violentos, como tiroteos masivos. A finales de 2025, la fiscal general Pam Bondi describió a los grupos que promueven una “ideología de género radical” como “grupos terroristas nacionales”. En mayo de 2026, la Casa Blanca publicó un documento de “estrategia antiterrorista” que daba prioridad a “la rápida identificación y neutralización de grupos políticos seculares violentos cuya ideología sea antiestadounidense, radicalmente protransgénero y anarquista”.

Intensificación de los ataques estatales: Durante gran parte de la última década, las legislaturas estatales y locales han sido el principal campo de batalla de los proyectos de ley y las leyes anti-LGBTQ. Sin embargo, las órdenes ejecutivas y la retórica de odio de Trump han envalentonado aún más a la extrema derecha, que durante los últimos dos años ha presentado medidas todavía más extremas. Entre ellas se encuentran las leyes de Kansas e Idaho que incentivan con recompensas las denuncias relacionadas con el uso de baños por personas trans; la revocación inmediata de los documentos estatales de identidad de todas las personas trans en Kansas; la creación de un registro estatal de todas las personas trans en Tennessee; y las prohibiciones en varios estados de que Medicaid cubra la atención de afirmación de género para jóvenes o adultos. El ritmo de estos ataques de odio ha aumentado hasta tal punto que más de 400,000 personas trans se han trasladado de esos estados a otras partes del país donde cuentan con más derechos.

¡La liberación trans es lucha de clases!

Muchas de estas medidas crueles han sido impugnadas ante los tribunales por organizaciones de derechos humanos, pero esta es, en última instancia, una estrategia reactiva y defensiva. En el mejor de los casos, solo puede preservar temporalmente los escasos derechos de las personas trans. Sin embargo, incluso antes de que esta ofensiva derechista comenzara a finales de la década de 2010, las personas trans ya vivían en una situación de crisis dentro de la sociedad capitalista estadounidense y enfrentaban violencia, discriminación y odio constantes. Está claro que el camino hacia la liberación trans se encuentra fuera del sistema actual, no dentro de él.

En nuestra memoria reciente de lucha podemos encontrar ejemplos de cómo resistir eficazmente la ofensiva antitrans. El movimiento por una Palestina libre desató una enorme energía y creatividad entre la clase trabajadora estadounidense al desvincularse del Partido Demócrata y buscar su fuerza y solidaridad en las masas. La resistencia contra el terror del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (U.S. Immigration and Customs Enforcement, ICE) también demostró que, cuando la clase trabajadora se une para defender a un sector perseguido de sus propias filas y ejerce su poder para paralizar la sociedad mediante una huelga general, la extrema derecha puede ser frenada en seco.

Solo cuando la clase trabajadora esté en el poder podremos construir una nueva sociedad en la que las necesidades del pueblo estén protegidas y garantizadas, y en la que los intolerantes y los multimillonarios no tengan poder. ¡Defendamos los derechos trans – luchemos por el socialismo y la liberación!

Foto destacada: Marcha del Orgullo en Columbus, Ohio. Foto de Liberation.

Back to top button