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El terror de ICE puede detenerse – y reanudarse – en cualquier momento. Depende de la clase trabajadora acabar con él para siempre

En tan solo ocho días, tres trabajadores inmigrantes han muerto a manos del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (U.S. Immigration and Customs Enforcement, ICE): Lorenzo Salgado Araujo en Houston; Joan Sebastian Guerrero en Biddeford, Maine; y un hombre cuya identidad aún se desconoce que huía de ICE en St. Augustine, Florida.

Debemos decirlo con absoluta claridad: estas muertes fueron el resultado de una decisión política deliberada, tanto de la administración Trump como de cada integrante del Congreso – demócrata o republicano – que votó a favor de aumentar el financiamiento de ICE. ¡Exigimos que cesen los asesinatos!

La escalada asesina es resultado de la política de la Casa Blanca

Durante cinco días a finales de junio, ICE detuvo a más de 10,000 personas. Esto equivale a más de 2,000 detenciones diarias, una cifra considerablemente superior al punto máximo de la Operación Metro Surge en Minnesota en enero, cuando ICE detenía a cerca de 1,200 personas cada día. Según informó el New York Times, la nueva cuota impuesta por la Casa Blanca es de 2,000 detenciones diarias.

Esto ocurre después de que, en junio, el Congreso aprobara otros $70,000 millones para el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (U.S. Department of Homeland Security, DHS) e ICE, ampliando los fondos y recursos disponibles para la agencia hasta el final del mandato de Trump. La asignación presupuestaria supera en más de tres veces los presupuestos anteriores de ICE y se entrega al DHS como una suma global con escasa supervisión; la única condición es que se gaste antes de que termine 2029.

Además de contratar a más agentes de ICE, gran parte de este dinero se está destinando a la tecnología. Un informe reciente detalla que los contratos del DHS e ICE con los gigantes de la vigilancia mediante inteligencia artificial Palantir y Anduril se han triplicado desde 2024 y ya suman más de $500 millones.

El año pasado, el funcionario de la administración Trump Stephen Miller fijó la meta en 3,000 detenciones diarias. Más tarde, la administración negó que existiera esta cuota en medio de las redadas de gran notoriedad de 2025, que provocaron una indignación popular masiva y presiones jurídicas. Sin embargo, las enormes inversiones en el DHS e ICE cuentan una historia diferente.

El DHS busca una violencia “más discreta”

No es una coincidencia que las escaladas más recientes – desde los asesinatos y las detenciones hasta el aumento vertiginoso del número de personas recluidas por ICE y las enormes inversiones en tecnologías letales y de vigilancia – no estén recibiendo la misma publicidad que los ataques de gran notoriedad de 2025.

La resistencia masiva provocada durante el último año por los operativos sumamente visibles y brutales de ICE y el DHS en Los Ángeles, Chicago y Minneapolis ha mostrado el camino a seguir. Los asesinatos de Jaime Alanís García, Keith Porter Jr., Renee Nicole Good y Alex Pretti fueron respondidos con heroicas movilizaciones nacionales, huelgas, paralizaciones y acciones de solidaridad.

Esta también es una estrategia deliberada de la clase dominante. El secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, ha prometido llevar a cabo los operativos de una forma “más discreta e inteligente”; es decir, intensificar la violencia de tal manera que no provoque una resistencia masiva de la clase trabajadora.

Este enfoque ha entrado en contradicción con la Casa Blanca. Después de que ICE asesinara el lunes a Joan Sebastian Guerrero en Maine, el DHS decidió “suspender” los controles vehiculares y los operativos, en un intento evidente por reducir la tensión y contener una posible indignación popular masiva. Horas después, la Casa Blanca anuló la decisión del DHS y Trump recurrió a las redes sociales para ordenar a ICE que reanudara los controles vehiculares.

De manera trágica, aunque previsible, la violencia de ICE en las carreteras ya provocó la muerte de un tercer trabajador, esta vez en Florida.

¡Abolir ICE y luchar por el socialismo!

La decisión del DHS – y la orden de Trump de revocarla – demuestra que el terror de ICE puede detenerse o reanudarse en cualquier momento. El hecho de que los controles vehiculares siquiera sean motivo de disputa entre el DHS y la Casa Blanca se debe al movimiento de masas que exige la abolición de ICE y plenos derechos para todas las personas inmigrantes.

La realidad es que el terror de ICE no puede atribuirse únicamente a Trump. ICE es una maquinaria bipartidista, creada durante la llamada guerra contra el terrorismo y ampliada bajo Obama, Trump y Biden. Mientras este país esté gobernado por capitalistas, el sistema perpetuará esta violencia contra la clase trabajadora, independientemente del país en que hayan nacido sus integrantes.

ICE, el DHS, Trump y todas las personas en el poder que facilitan este régimen de terror no podrán secuestrar, asesinar y destruir la vida de nuestro pueblo “discretamente” y quedar impunes. Desde Houston hasta Maine y por todo el país, la gente común está furiosa ante las injusticias y la brutalidad que ICE ha llevado a nuestras calles.

Este sábado 18 de julio, súmate al Día Nacional de Acción que se celebrará en ciudades de todo el país para expresar nuestra indignación ante estos crímenes contra nuestras comunidades y exigir: ¡ALTO AL TERROR DE ICE! Visita answercoalition.org/ICEOUT para obtener más información y consultar la lista inicial de ciudades.

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