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Declaración del PSL: Nueva York está lista para el socialismo

Tras las primarias del 23 de junio en Nueva York, resulta innegable que la conciencia socialista está creciendo en el corazón del capitalismo mundial. Varias candidaturas abiertamente socialistas arrasaron en las primarias del Partido Demócrata, lo que alarmó a figuras del establishment como el presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, quien calificó las victorias de “peligrosas” y prometió combatir a los “socialistas” y “marxistas” en las elecciones de medio término.

Esta victoria no le pertenece al Partido Demócrata, sino al pueblo. Es producto de tres años de organización en solidaridad con Palestina, movilizaciones callejeras, trabajo organizativo y campañas de puerta en puerta en los vecindarios y campamentos universitarios, que transformaron la conciencia de las masas e impulsaron campañas centradas en demandas populares: “¡Fin a toda la ayuda estadounidense a Israel!”, “¡Alto el fuego ya!” y “¡Abolir ICE!”.

El sentimiento socialista se ha venido forjando a través de movimientos anteriores. Occupy Wall Street, Black Lives Matter, las campañas de Bernie Sanders y los levantamientos de 2020 contribuyeron a este resurgimiento y tendieron un puente sobre una brecha generacional de dos décadas dentro del movimiento socialista. Encuestas del Instituto Cato (Cato Institute) y Fox News muestran que millones de jóvenes estadounidenses, votantes demócratas y, en particular, votantes negros están a favor de superar el capitalismo.

Varias contiendas importantes confirmaron que la victoria de Mamdani en 2025, contra todo pronóstico y contra el establishment en su conjunto, no fue una casualidad. Ha inspirado una ola de candidaturas que reflejan el creciente rechazo a la clase multimillonaria y el deseo de un cambio social. En el Distrito Congresional 7 de Nueva York (NY-7), Claire Valdez, integrante de los Socialistas Democráticos de Estados Unidos (Democratic Socialists of America, DSA), se presentó con una plataforma propalestina y se identificó abiertamente como socialista democrática. Valdez obtuvo una victoria contundente contra una candidata demócrata defensora del statu quo que contaba con el respaldo de los agentes tradicionales del poder de la ciudad. En el NY-10, Brad Lander, respaldado por Mamdani, derrotó por 30 puntos a Dan Goldman, financiado por el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel (American Israel Public Affairs Committee, AIPAC). Lander hizo campaña a favor del reconocimiento del Estado palestino y de un embargo de armas contra Israel, lo que demuestra el creciente rechazo de los votantes judíos al statu quo promovido por AIPAC.

En el NY-13, Darializa Avila Chevalier, integrante de DSA, activista dominicano-estadounidense y dirigente del campamento de la Universidad de Columbia, derrotó al congresista en funciones Adriano Espaillat, financiado por AIPAC. Lo hizo pese a las crueles insinuaciones racistas que cuestionaban sus orígenes y utilizaban la palabra “haitiana” como insulto, reproduciendo las teorías conspirativas ultraderechistas sobre el lugar de nacimiento. Aun así, Avila Chevalier ganó por miles de votos, superando un déficit de ocho puntos en las encuestas mediante una campaña y un trabajo organizativo incesantes. Ahora está encaminada a convertirse en la integrante más izquierdista del Congreso. Es producto del movimiento por Palestina y participó en la protesta del 8 de octubre de 2023, de la que incluso algunos dirigentes de DSA se distanciaron en aquel momento.

Mamdani ha enfrentado críticas internas por respaldar únicamente a algunas candidaturas insurgentes de izquierda mientras se oponía a que figuras importantes del establishment demócrata enfrentaran rivales en las primarias. Por ejemplo, no hubo ninguna campaña respaldada por DSA contra Hakeem Jeffries, líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes. Gustavo Gordillo, copresidente de DSA de la ciudad de Nueva York (NYC-DSA), publicó: “Chi habría ganado”. Mamdani y Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) desalentaron en noviembre la candidatura de Chi Ossé contra Jeffries, y DSA votó 626 contra 555 para no respaldarla.

Del mismo modo, Mamdani decidió no apoyar una candidatura contra Ritchie Torres, un firme defensor de Israel que ha recibido enormes sumas de AIPAC. Torres ganó el NY-15 con apenas 23,000 votos en un distrito de 750,000 habitantes, aprovechándose de una participación históricamente baja en el distrito congresional más pobre de Estados Unidos. Sin embargo, las encuestas muestran que su ventaja desaparece cuando los votantes conocen su historial: su respaldo a la guerra contra Irán, el financiamiento que recibe de AIPAC y su falta de apoyo a Medicare para Todos. El Partido por el Socialismo y la Liberación (Party for Socialism and Liberation, PSL) postula a Andre Easton, maestro del Bronx, como candidato independiente contra Torres en las elecciones de noviembre. Desde octubre, el PSL ha desarrollado trabajo organizativo de base en el Bronx y ha encontrado una profunda receptividad hacia las soluciones socialistas, no apatía.

El socialismo no puede implementarse simplemente ganando cargos electivos bajo el capitalismo. El socialismo significa que la clase trabajadora ejerza el poder político y económico y utilice los recursos que creamos colectivamente para satisfacer las necesidades del pueblo y del planeta. Mientras tengamos una economía capitalista que reproduce continuamente la división entre quienes tienen y quienes no tienen, y en la que una pequeña minoría acapara la riqueza, no podrán resolverse los problemas fundamentales de nuestra sociedad.

El PSL ha presentado candidaturas independientes en California, Nueva York, Ohio, Massachusetts y Florida con este programa socialista, al tiempo que lucha por todas y cada una de las reformas capaces de mejorar las condiciones de la clase trabajadora en el presente. Consideramos que la clase trabajadora necesita una organización política independiente, separada y enfrentada al Partido Demócrata, que es fundamentalmente un partido de las grandes empresas y del Imperio.

Las campañas electorales de DSA han servido como una expresión organizada del cambio de ánimo y de conciencia entre las masas, particularmente entre la juventud. Traducir ese ánimo en victorias electorales impresionantes es solo un paso. También puede convertirse en un resurgimiento sindical masivo, en la defensa comunitaria de las poblaciones inmigrantes y en un movimiento renovado para enfrentar las guerras mortíferas de Trump. En última instancia, mediante la organización de masas en todos los ámbitos, podemos reconstruir un movimiento socialista verdaderamente independiente – con su propia infraestructura y sus propias instituciones en todas las esferas de la vida – para reorganizar profundamente la sociedad en beneficio de las mayorías, no de una minoría.

Aunque el panorama electoral de la ciudad de Nueva York tiene sus particularidades, rechazamos la idea de que el amplio mensaje socialista y antiguerra no represente a grandes sectores del país. En vecindarios y centros de trabajo de todo el país, hemos comprobado que consignas como “Bebés, no bombas”, utilizada por Chevalier, tienen una enorme aceptación. Nueva York no es el único lugar abierto al mensaje socialista. Ese mensaje tiene eco en todas partes.

Imagen destacada: vía Darializa for Congress

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