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¿Consejo de Paz, o consejo de saqueo?

El “Consejo de Paz” del presidente Donald Trump es, en realidad, un Consejo de Saqueo Colonial – una guarida imperialista de ladrones que quiere apoderarse de las reservas petroleras de Gaza y lucrar mediante inversiones inmobiliarias diseñadas para el turismo internacional.

La creación del Consejo fue impulsada por Estados Unidos y formó parte del supuesto alto al fuego de octubre de 2025 entre Israel y Hamás y otros grupos de la resistencia palestina. Donald Trump se ha autoproclamado presidente vitalicio del Consejo.

La tarea principal del Consejo es ser la máxima autoridad política que supervise la reurbanización de Gaza – pero no hay ningún palestino involucrado. Está compuesto por fuerzas imperialistas contemporáneas que fueron las opresoras originales responsables de la Declaración Balfour, una declaración de 1917 de la Corona británica que expresaba su apoyo al sionismo político y a la colonización de Palestina.

La idea de desarrollo de Trump y sus compinches multimillonarios no se centra en reconstruir viviendas para el pueblo de Gaza, sino en permitir que los grandes capitales inmobiliarios estadounidenses e internacionales obtengan enormes ganancias con un complejo turístico frente al mar y centros de datos.

Esto establece una administración colonial que despoja de poder y castiga aún más a las víctimas, y recompensa y fortalece a los perpetradores. Estados Unidos, copartícipe del genocidio en Gaza, ha tomado el control de Gaza e incluso ha incluido en las decisiones del Consejo al mismo gobierno israelí que cometió el genocidio. Bajo este plan, a los propios palestinos no se les concederá ninguna participación en las decisiones sobre sus derechos, su gobierno y sus vidas.

El Consejo del Saqueo se reunió por primera vez el 19 de febrero, cuando el multimillonario Marc Rowan expuso las etapas de un plan de reconstrucción que culmina en 400,000 unidades de vivienda y 30 mil millones de dólares en infraestructura civil.

Rowan integra el Comité Ejecutivo del Consejo junto con Jared Kushner, yerno de Trump, quien anteriormente anunció un “plan maestro” para convertir Gaza en una oportunidad de inversión que incluiría turismo costero, instalaciones deportivas, complejos industriales, centros de datos, manufactura avanzada, un aeropuerto y áreas residenciales limitadas. Sus repetidas referencias a “Nueva Rafah” y “Nueva Gaza” en su discurso y en sus diapositivas constituyen un insulto inconcebible para los palestinos, ya que se trata de un claro intento de borrar por completo la identidad palestina de Gaza.

El plan de Kushner refuerza un documento filtrado de septiembre de 2025 que detalla los planes de la administración Trump para crear una “Riviera de Gaza” mediante el desplazamiento forzado de dos millones de palestinos para dar paso a “ciudades inteligentes impulsadas por inteligencia artificial”, e incluye una “Zona de Manufactura Inteligente Elon Musk”.

“Ya hemos comenzado a remover los escombros y a hacer parte de las demoliciones”, dijo Kushner en su discurso de enero en Davos. “Nueva Gaza, podría ser una esperanza, podría ser un destino, tener mucha industria”.

Según documentos revisados por The Guardian, Estados Unidos planea construir una nueva base militar en el sur de la Franja de Gaza. El complejo militar, rodeado de alambre de púas, abarcaría más de 15,000 pies cuadrados e incluiría almacenes, un campo de tiro y torres de vigilancia. Un documento filtrado en agosto de 2025 reveló planes para la construcción de un puerto de aguas profundas destinado a explotar gas natural en Gaza Marine.

Los Estados miembros del Consejo del Saqueo incluyen a Egipto, Qatar y Turquía – mediadores en el acuerdo de alto al fuego en Gaza – así como Albania, Argentina, El Salvador, Indonesia, Jordania, Kuwait, Marruecos, Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos e Israel. El criminal de guerra internacional, el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, también es miembro. Estos miembros deben aportar 1,000 millones de dólares a esta supuesta reurbanización para seguir formando parte del organismo después de los primeros tres años.

Mientras tanto, Israel continúa atacando a los palestinos en Gaza y sigue reteniendo ayuda en violación constante del acuerdo de alto al fuego. En verdad, el “alto al fuego” de octubre de 2025 del que Trump se atribuye el mérito nunca ocurrió. Israel ha matado a más de 600 palestinos desde octubre, entre ellos al menos 100 niños. Ha demolido otras 2,500 edificaciones, muchas de ellas las últimas que quedaban en pie en Gaza. E Israel sigue negándole a Gaza alimentos, agua, medicinas y refugio.

Palestina y las “políticas de terminación indígena” de Estados Unidos

El “Consejo de Paz” actúa en la continuidad histórica directa de la Nakba de 1948 en Palestina, pero también de la Ley de Traslado Forzoso de los Indígenas de 1830 (Indian Removal Act) y de las “políticas de terminación indígena” de 1940 a 1960 en Estados Unidos. Estas políticas ofrecían a los pueblos indígenas compensaciones económicas miserables, o nada en absoluto, a cambio de ser expulsados por la fuerza de sus tierras ancestrales para abrir paso a colonizadores blancos. De manera similar, el Consejo del Saqueo les está ofreciendo a los palestinos un patético subsidio de alquiler por cuatro años, un año de subsidio alimentario y 5,000 dólares para que se reubiquen permanentemente fuera de su tierra ancestral.

Esta es la versión contemporánea de la “carga del hombre blanco” y del “destino manifiesto”, un intento de expansión colonial y de eliminación total de Gaza y del pueblo palestino. El secretario de Estado Marco Rubio lo dijo sin rodeos en su discurso ante la Conferencia de Seguridad de Múnich (Munich Security Conference) de este mes, donde habló sobre la era de decadencia de “los grandes imperios occidentales” y sobre un resurgimiento de una “era de dominación” que fue recibida con una ovación de pie por los imperialistas europeos a los que se dirigía:

Queremos aliados que puedan defenderse por sí mismos para que ningún adversario se sienta tentado jamás a poner a prueba nuestra fuerza colectiva. Por eso no queremos que nuestros aliados estén encadenados por la culpa y la vergüenza. Queremos aliados que se sientan orgullosos de su cultura y de su herencia, que entiendan que somos herederos de la misma gran y noble civilización, y que, junto a nosotros, estén dispuestos y sean capaces de defenderla. Y por eso no queremos aliados que racionalicen un statu quo roto, en lugar de asumir lo que es necesario para corregirlo. Porque nosotros en Estados Unidos no tenemos ningún interés en ser administradores educados y ordenados de la decadencia gestionada de Occidente.

Pero ya no estamos en 1830 ni en 1948. El imperialismo ha quedado al descubierto y es ampliamente despreciado por millones de personas en todo el mundo, en gran parte debido al genocidio de Israel en Palestina y a la resistencia y protesta masivas del pueblo palestino, que desataron un movimiento de solidaridad de millones de personas alrededor del mundo. El capitalismo y el imperialismo se encuentran en una etapa de descomposición. Para la gente común está claro que la administración Trump y sus aliados internacionales no tienen nada que ofrecer salvo represión y mentiras. El Consejo de Paz no borrará la lucha palestina – su brutal represión engendrará una nueva generación de combatientes por Palestina. Y el mundo seguirá de su lado.

Foto: Wikimedia Commons.

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