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Declaración del PSL: la victoria de Mamdani y el movimiento por el socialismo

Foto: Evento de campaña de Mamdani el 26 de octubre en Queens, Nueva York. Foto de la Cuenta oficial de X de Zohran Mamdani

La victoria del socialista democrático Zohran Mamdani en las elecciones a la alcaldía de la ciudad de Nueva York representa un gran avance político. Su campaña, que adquirió el carácter de un movimiento de masas, energizó a millones en la ciudad y en el país, desafió los pronósticos y ha puesto en pánico a grandes sectores de la élite gobernante.

El triunfo de Mamdani refleja el ánimo desafiante de millones de personas en la ciudad de Nueva York y en todo el país, que quieren una postura más combativa contra Trump, una vida más asequible para la clase trabajadora y están hartas del statu quo del Partido Demócrata. Quieren un gobierno que atienda las necesidades y aspiraciones de la clase trabajadora, políticos dispuestos a luchar por el pueblo y una ciudad donde todas y todos los trabajadores vivan con dignidad. Así fue como un socialista democrático de 34 años, casi desconocido hace menos de un año, derrotó a Andrew Cuomo, uno de los nombres más reconocidos de la política neoyorquina. Que este avance se haya producido en el centro de las finanzas globales —en la ciudad que se ha vuelto sinónimo del capitalismo— se ve como un desarrollo esperanzador y positivo por trabajadoras y trabajadores de todo el mundo, que perciben un largamente esperado viento de cambio desde el interior del imperio estadounidense.

Esta semana, un editorial en pánico en el Washington Post calificó el éxito de Mamdani como “una advertencia para los demócratas amigos del empresariado” y admitió que “los partidarios de los mercados libres” no han logrado presentar un caso sólido a favor del capitalismo. Entienden correctamente el verdadero significado del éxito de Mamdani: no se trata principalmente de él como individuo. Más bien, su campaña refleja el ascenso de la conciencia de clase y el hecho de que los capitalistas han perdido su control político e ideológico sobre toda una generación, a pesar de que los multimillonarios inundaron de millones la campaña de Cuomo.

Durante décadas, el Partido Demócrata ha estado definido por donantes multimillonarios y consultores profesionales, que han impuesto el consenso neoliberal elección tras elección. En contraste, Mamdani invocó las políticas liberales del New Deal que definieron al Partido Demócrata de la década de 1930 a la de 1960. Que la renta y la comida asequibles, autobuses gratuitos y cuidado infantil gratuito se consideren “radicales” no hace sino demostrar cuánto se ha desplazado a la derecha la clase dominante —demócratas y republicanos por igual—. Para la clase dominante, incluso las reformas económicas mínimas que ha propuesto Mamdani deben ser aplastadas; de lo contrario, las y los trabajadores podrían empezar a exigir más.

La victoria de Mamdani ahora prepara el terreno para un gran enfrentamiento entre la ciudad y Washington. El presidente Trump respaldó a Cuomo y ha amenazado con retener fondos federales para la ciudad, por no hablar del despliegue de tropas federales y de una invasión de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (U.S. Immigration and Customs Enforcement, ICE).

De hecho, el gobierno de Mamdani enfrentará obstáculos, amenazas e instrumentos de coerción no solo desde la derecha, sino desde el interior de las propias instituciones que ahora encabeza. Mamdani pronunció un discurso hace dos años en el que expresó correctamente las presiones a las que ahora se enfrenta: “Como individuo [socialista electo], simplemente no se puede resistir la coerción, el control y las consecuencias” que emanan de las instituciones políticas capitalistas, explicó, a menos que exista un movimiento en las calles y otras estructuras externas que te exijan rendición de cuentas.

Un socialista a la cabeza de un gobierno municipal capitalista no puede cambiar el carácter capitalista del Estado —en especial el racista y abusivo Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York (New York City Police Department, NYPD)— ni puede resolver las contradicciones fundamentales del sistema capitalista. La burocracia de la ciudad, la legislatura y la maquinaria del Partido Demócrata serán, de hecho, un obstáculo para las reformas progresistas de Mamdani. Esto significa que no podrán lograrse siguiendo la estrategia legislativa de siempre. Para conquistarlas, hará falta un movimiento de masas —la participación masiva del pueblo, organizada en todos los niveles, para desatar el poder de las y los trabajadores que hacen funcionar la ciudad de Nueva York—. Eso es lo que cambiará la correlación de fuerzas y pondrá a los promotores inmobiliarios y a las élites corporativas a la defensiva. Se necesita un movimiento popular fuera del Ayuntamiento para que ocurra algo positivo desde adentro. En pocas palabras, no hay manera de resolver los muchos y complejos problemas que enfrentan las y los neoyorquinos sin un movimiento de masas que confronte directamente el dominio del capital.

Los grandes medios ya han construido una narrativa según la cual sería irreal que Mamdani cumpla su plataforma. Un sector de demócratas procapitalistas y tecnócratas quiere convertir a Mamdani en un “fracaso controlado”, para así demostrar que el socialismo democrático no funciona.

Mamdani parte con una desventaja extrema al intentar llevar a cabo su programa sin un partido socialista independiente de masas en el que apoyarse. En cambio, se ha orientado a mostrarse como alguien dispuesto a “jugar en equipo” dentro del Partido Demócrata, dominado por las corporaciones, y abierto a pactar con un amplio sector de las élites empresariales. Frente a las amenazas de fuga de capitales, ha intentado persuadir moralmente a millonarios y multimillonarios para que se queden por el bien de la ciudad. Incluso ha ofrecido mantener a la heredera multimillonaria Jessica Tisch como comisionada del Departamento de Policía de la Ciudad de Nueva York.

Hoy, Mamdani publicó un video diciendo que espera que su base de voluntarios no deje de organizarse y, en cambio, asuma un “compromiso de por vida con la lucha”. No podríamos estar más de acuerdo. La energía de todas las personas que apoyan el triunfo de Mamdani debe canalizarse hacia un movimiento de masas permanentemente movilizado, que construya partidos y organizaciones independientes de la clase trabajadora para luchar contra los poderes fácticos, garantizar que estas reformas se vuelvan realidad y pelear por aún más.

En las próximas semanas, la escena política del país será aún más dinámica y compleja. Se necesitará mucho más análisis sobre el carácter de clase del Partido Demócrata, la historia del socialismo municipal en Estados Unidos, las lecciones positivas y negativas de socialistas en cargos dentro de un Estado capitalista y qué tipo de estrategias y alianzas pueden hacer retroceder a la extrema derecha.

Ante el asalto total de Trump contra las y los trabajadores, millones de personas ya se han movilizado en algunas de las mayores jornadas de protesta en la historia de Estados Unidos y crece el sentimiento popular que llama a una huelga general para responder a estos ataques. La victoria de Mamdani es otro indicador de que la gente quiere luchar. Tiene hambre de cambios y el socialismo ya no puede despacharse como una corriente marginal. Por el contrario, el socialismo es una fuerza creciente y legítima en la opinión popular, que resuena profundamente entre la clase trabajadora que busca soluciones reales y un nuevo camino. Ahora es nuestro momento de construir un movimiento socialista.

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